domingo, 5 de octubre de 2014
jueves, 18 de septiembre de 2014
SORTU Y LA CUSTODIA COMPARTIDA
Tribuna abierta
Sortu y la custodia compartida
El debate sobre la custodia compartida no
ha hecho sino poner en evidencia que algunas de las personas que rigen
los destinos de nuestra organización pueden proponer horizontalidad y
participación, pero les cuesta asumir las incomodidades que esos
conceptos acarrean.
Por Orlando García
- Miércoles, 17 de Septiembre de 2014 - Actualizado a las 06:09h
el debate sobre
la custodia compartida podría haber representado en Sortu un gran
eslabón de una cadena que nos hiciera avanzar hacia una democratización
interna conducida por militantes renovados en comportamientos y
actitudes, formados en el análisis, dispuestos a la sistematización de
su trabajo militante, renuentes al seguidismo acrítico a la dirección y
reacios, a su vez, al encasillamiento en prejuicios sociales y políticos
propios de décadas pasadas. Es bien sabido que necesitamos remozar los
temas sectoriales con una gruesa capa de realismo para conectarnos con
una sociedad que avanza más rápidamente que nosotros/as.
Y todo eso podría ocurrir solo si los cambios que proyectaba
el documento “Zutik Euskal Herria” se impulsaran en su versión no solo
táctica y estratégica, sino también organizativa, y desde la dirección
hacia todo el tejido militante, porque ese es el sentido que garantiza
el éxito del cambio en nuestro partido, nos guste reconocerlo o no.
Sin embargo, la brisa renovadora sigue encajonada en la
dirección, e independientemente de alambicados organigramas de
funcionamiento, el suelo de nuestra casa sigue impregnado con el lastre
de la prevención frente a la crítica interna, el miedo infundado a la
disensión, -incluso en temas estrictamente sectoriales-, la tendencia al
control obsesivo sobre las iniciativas de base y la verticalidad más
evidente y tosca en la toma de decisiones. El ordeno y mando quizás haya
cambiado de emisor, pero el estilo continúa.
Se plasmó también en las ponencias del congreso fundacional de
Sortu, donde hubo personas empeñadas hasta la terquedad en añadir más
apellidos de los necesarios a la criatura. Independentista y socialista
concitan unanimidad, aunque con variados y amplios matices. El resto de
calificativos no hicieron sino provocar extrañeza en el bautizo y cierta
resignación escénica. De aquellos polvos, estos lodos, suelen decir.
Quizás, el intento por condicionar a la militancia tomando
partido por una de las posiciones mediante falsedades, puede eximir, en
parte, a muchos otros/as que, formando parte de dicho órgano de
dirección o no, y a pesar de su silencio, no comparten las posturas del
“lobby” que ejerce Bilgune en nuestro partido, un “lobby” que, como
todos los que lo son, no ostenta representatividad nominal alguna, ni se
puede calificar de “feminista” puesto que es tremendamente difícil
serlo intentando, a la vez, adjudicar a la mujer separada el cuidado
exclusivo y sistemático de la prole.
Cabría mencionar, en este sentido, los clarificadores consejos
de una veterana feminista alemana con un casi perfecto castellano que
acudió hace ya algunos meses a pronunciar una conferencia cuando le
expliqué el debate que se estaba empezando a producir en nuestro
partido. Con toda la literalidad que puedo recordar, sus palabras
fueron: “Me huele a engaño. No es posible ser feminista y rechazar la
custodia compartida preferente. Muchas nos hemos dejado las pestañas
para conseguir que la madre separada pudiera proseguir sin quebranto su
vida laboral, social y afectiva después de la separación rechazando la
custodia exclusiva de los hijos y asegurando la implicación del padre en
su cuidado. ¿Cómo es posible que alguien que se autodenomine
“feminista” pueda proponer que se le cargue unilateralmente a la madre
la guarda y custodia y alejar al padre de las responsabilidades que le
corresponden?”, se preguntaba, para afirmar, categórica, más tarde: “El
feminismo no puede optar nunca por mantener los roles patriarcales que
nos han ahogado durante siglos”.
La ILP incluye la flexibilidad necesaria para contemplar la
inmensa mayoría de casuísticas que se pueden dar en los casos de
separación, rechaza el rol machista de la madre al servicio permanente
de los hijos y facilita la implicación de los padres, pero garantiza, a
la vez, la custodia monoparental en los casos que el juez considere
inadecuada o inconveniente la compartida por una panoplia de motivos que
no podemos enumerar aquí, pero que están en la mente de todos.
Sin embargo, en algunos bufetes de abogadas solo llegan los
casos más descarnados de maltrato y violencia machista y es ese prisma
unívoco el que deforma visceralmente la visión de una realidad global
que estas profesionales trasladan con éxito tanto a las cúpulas de los
partidos de izquierda como a algún organismo institucional tan
cuestionado como Emakunde.
“Conquista”, “avance”, “empoderamiento”. ¿Cuántas veces hemos
tenido que oír estos términos? La extrapolación analítica de ese
micromundo de víctimas, esfuerzo y compromiso al conjunto de la sociedad
de Euskal Herria es un error de considerables proporciones que, por
reacción vehemente, tiende a elaborar un discurso claramente sexista,
abrupto y bélico alejado del objetivo de la igualdad de derechos entre
hombre y mujer para caer en la simple “conquista” de ventajas y/o
privilegios para ella vulnerando el derecho más elemental del agente más
débil, que, en este caso, no es la mujer, sino los hijos. Quizás se les
considere un daño colateral.
Por tanto, los derechos del niño tienen especificidad propia,
están claramente definidos por psicopedagogos y psiquiatras, deben ser
defendidos por afectadas/os por este problema y por aquellos/as a los
que no nos afecta y no coinciden con los de la madre, como tampoco
coinciden con los del padre. Consisten en salvaguardar su relación -y
repito la cita textual- “con ambos progenitores de modo regular e
igualitario” y la custodia monoparental vulnera sistemáticamente estos
derechos si se aplica con carácter general y preferente, como en la
actualidad.
Una mínima lógica de izquierdas nos exigiría defender el
derecho fundamental del agente más vulnerable de nuestra sociedad, como
es el menor, y ante el cual no caben supuestos desquites proverbiales ni
la guerra de sexos que alguno/as se empeñan en ver. No es la venganza
mezquina, por tanto, lo que se dilucida aquí, sino la preservación y
defensa de derechos fundamentales, los del menor, y si parece que,
tangencialmente, “beneficia” a uno de los progenitores será, en todo
caso, porque equilibra una situación previamente desigual y lacerante en
las separaciones con hijos, frente a la cual nuestro partido mira para
otro lado y se pone de perfil, asumiendo ese tan peligroso concepto de
lo “políticamente correcto” en cuestiones de género.
Por cierto ¿dónde quedó la promesa de revisar la postura del
partido si Kidetza introducía modificaciones en el texto? Se derrochó
buena voluntad y se introdujeron tres cambios sustanciales para intentar
recabar el apoyo del dúo reticente: PSOE y Sortu. Nunca más se supo.
Al final, e independientemente de cómo salga del parlamento
vascongado el texto final de la ILP, fruto del “pasteleo” partidario,
con el tiempo quedará la sensación de que ha sido la mayoría de la
sociedad, a través de su representación política, la que ha aprobado una
custodia compartida que goza del 82% de apoyo popular, según la última
encuesta del Gobierno vascongado. Repito la cifra: 82%. Pocos asuntos
concitan tanta unanimidad en nuestra sociedad.
Recordaremos con extrañeza que alguien se hubiera opuesto en
su día y con cierto rubor que haya sido, precisamente, Sortu quien más
lo hiciera. Lo único que induce a cierta tristeza es presenciar una
torpeza más de la izquierda abertzale que habrá que incorporar a nuestro
bagaje político.
miércoles, 17 de septiembre de 2014
lunes, 31 de marzo de 2014
REFLEJO EN LA PRENSA DEL LOGRO FISCAL DE AGIPASE
ECONOMÍA
Gipuzkoa acaba con la discriminación fiscal a los divorciados en la vivienda
El pacto PNV-PSE-PP permite a los
dos cónyuges acogerse a la exención por reinversión en vivienda
habitual, una medida demandada por Agipase que solo se ha aprobado en
Gipuzkoa
29.03.14 - 00:33 -
DAVID TABERNA | SAN SEBASTIÁN.
Lo
que cambia un párrafo de cinco líneas en una reforma del IRPF de 117
páginas. Gipuzkoa es desde 2014 el único territorio vasco y del Estado
que ha puesto fin a la discriminación fiscal que sufrían las personas
divorciadas -por regla general los hombres- a la hora de adquirir una
nueva vivienda habitual. A partir de este año, una vez que la pareja
vende el domilicio familiar, ambos cónyuges podrán acogerse a la
exención por reinversión en vivienda habitual, lo que permitirá
ahorrarse una media de 30.000 euros a los miembros de la pareja que no
se quedaron con la custodia de los hijos y tuvieron que abandonar su
domicilio familiar.
El cambio fue introducido prácticamente en el último minuto
de la reforma del IRPF que PNV, PSE y PP aprobaron a mediados de enero.
Dentro del bloque de enmiendas que se añadió para reforzar las
especificidades forales de Gipuzkoa, los tres partidos incorporaron en
el artículo 49 de la normativa un nuevo supuesto que ampliaba la
exención de la reinversión en vivienda habitual a los contribuyentes
separados. La medida recogía así una reivindicación histórica de la
Asociación de Padres y Madres Divorciados de Gipuzkoa (Agipase), que hoy
valorará la modificación, y que siempre han denunciado sentirse
«discriminados» en el IRPF.
La asociación recuerda que cuando una pareja se divorcia,
en el 86% de los casos la custodia y el uso de la vivienda se adjudica a
la madre hasta que los hijos se independizan económicamente -es decir
cuando cumplen 26 o más años-, mientras que en el 6,5% la reciben los
padres. «El 86% de los padres deben salir del hogar conyugal y seguir
pagando la mitad de la hipoteca y la pensión. Con lo que le queda debe
buscarse un nuevo alojamiento y sobrevivir, a veces en situaciones muy
penosas», subraya Agipase. «La guinda de la discriminación y la
injusticia -a su juicio- la ponían las haciendas forales» cuando llegaba
el momento de vender el hogar familiar.
Así, la normativa fiscal sólo ha permitido hasta ahora que
el progenitor custodio pudiera desgravarse esa venta en la adquisición
de una nueva vivienda habitual, una medida que obligaba, por regla
general, al exmarido a pagar más impuestos al considerar Hacienda la
operación como un incremento extraordinario de su patrimonio.
Ejemplo sencillo
Poniendo un ejemplo muy sencillo, si una pareja compró en
el año 2000 una vivienda por 100.000 euros y la vendió en 2013 por
200.000 -sin contar gastos de la operación o posibles cargas
hipotecarias-, los 100.000 de ganancia patrimonial quedaban para la
exmujer exentos de tributación si se compraba una nueva vivienda
habitual. En cambio, para el exmarido se consideraba como una renta
extraordinaria que debía incorporarse a la base de ahorro del IRPF y
tributar por tanto al 25%. Es decir, pagar 25.000 euros en impuestos.
«Así resultaba imposible que el marido se comprara una casa digna donde
vivir», denuncia Agipase.
Con la reforma, ambos excónyuges podrán acogerse desde este
mismo año a la exención por reinversión en vivienda habitual. Y lo
harán sólo en Gipuzkoa. Ni Bizkaia ni Álava han incorporado esta
cláusula en su nueva normativa del Impuesto de la Renta. «Esta medida va
a beneficiar a muchísima gente», se felicita la Asociación de Padres y
Madres Divorciados de Gipuzkoa.
Cuando una pareja se divorcia, en el 86% de los casos la
custodia y el uso de la vivienda se adjudica a la madre hasta que los
hijos se independizan económicamente, es decir cuando cumplen 26 o más
años. En el 6,5% de los casos, son las madres las que deben abandonar el
hogar.
La reforma del IRPF les permitirá ahorrarse a partir de este año 30.000 euros de media
viernes, 28 de marzo de 2014
LAS JUNTAS GENERALES DE GIPUZKOA,A PROPUESTA DE AGIPASE,APRUEBAN UNA NORMA QUE ELIMINA LA DISCRIMINACION FISCAL POR REINVERSION EN VIVIENDA HABITUAL
AGIPASE
NOTA DE PRENSA
GIPUZKOA AVANZA EN IGUALDAD
LA
NORMA FORAL DE IRPF
ELIMINA DISCRIMINACION EN REINVERSION EN VIVIENDA
LAS JUNTAS GENERALES DE GIPUZKOA APRUEBAN UNA
PROPUESTA DE AGIPASE EN LA NORMATIVA DE
IRPF DE 2014 QUE PERMITE A AMBOS CONYUGES DESGRAVAR POR EL CONCEPTO DE
REINVERSION EN VIVIENDA HABITUAL
Cuando una pareja se divorcia en
el 86% de los casos la custodia y el uso de la vivienda se adjudica a la madre
hasta que los hijos se independizan económicamente, es decir cuando cumplen 26
o más años.
Hay un porcentaje en torno al
6,5% de madres que también deben salir del hogar conyugal, por adjudicar la
custodia al padre y que están en la misma situación.
El padre, en el 86% y la madre en
el 6,5% de los casos deben salir del hogar conyugal y seguir pagando la mitad
de la hipoteca y la pensión. Con lo que le queda debe buscarse un nuevo
alojamiento y sobrevivir, a veces en situaciones muy penosas.
De hecho el 70% de los hombres y
el 4% de las mujeres que se divorcian viven con sus padres, en alquiler
compartido, lonjas, campings etc..
La guinda de la discriminación y
la injusticia la ponían la
Diputaciones forales .Todos
los ciudadanos/as vascas cuando
venden una vivienda tienen derecho a
desgravar el 100% de la venta de la
misma si lo invierten en compra de vivienda
habitual,menos en las situaciones
de divorcio.Los progenitores no
custodios,en el 86% de los casos hombres y el 6% de las mujeres no tenían ese
derecho.
Por lo que había una doble
discriminación:
- De una parte con el resto de los ciudadanos/as vascas no divorciados que si tienen ese derecho.
- De otra parte con el progenitor/a custodio/a que por decisión judicial se queda con el uso de la casa, y también tiene ese derecho.
En las situaciones de divorcio, cuando
pasados muchos años de forma penosa y se liquida el hogar conyugal, es el
momento en que el progenitor/a no custodio/a, el 86% de los casos, el hombre, y
el 6,5% la mujer pueden por fin hacerse
con una vivienda habitual digna con el producto de la venta. Pues bien las
Diputaciones Forales admiten que la progenitora custodia(86% la madre) o el
progenitor custodio(6,5% el padre) puedan desgravar por reinversion en vivienda
habitual,pero los progenitores no custodios- hombre(86%) y mujer(6,5%) no
solo no pueden desgravar como tal en
vivienda habitual, sino que tienen que pagar un impuesto importante
considerando Hacienda Foral dicha venta como un incremento patrimonial
extraordinario..Es decir que con lo que les queda tampoco difícilmente pueden
acceder a una vivienda habitual digna. UNA
DISCRIMINACION INJUSTA E INACEPTABLE.
AGIPASE remitió propuesta de
modificación para que ambos excónyuges pudieran desgravar al presidente de la Diputación y a los
grupos Junteros, reuniéndonos además con responsables de la Hacienda Foral y los grupos
junteros.
Las Juntas Generales, a iniciativa de PNV, PSOE y PP que asumieron y
defendieron la propuesta de AGIPASE han aprobado que en caso de divorcio, ambos
progenitores tengan el derecho a desgravar en caso de reinversión en comprar
una vivienda habitual
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